Consejos para ir haciendo camino (II)

Las subidas

  • Las subidasEn las subidas es más importante que en ningún otro momento llevar un ritmo constante. Las zancadas se acortan, el cuerpo se inclina algo hacia adelante y seguimos pisando con toda la planta. Error de principiante es pisar sólo con las puntas de los pies.
  • Si la pendiente es demasiado pronunciada y no hay ya senda lo mejor es ascender zigzagueando para disminuir la pendiente, aunque se aumente la distancia recorrida.
  • En rutas suaves podemos ascender 200 m cada hora sin dificultad.

Las bajadas

  • Las bajadasEn los descensos la fuerza de la gravedad nos ayuda, y el esfuerzo es, normalmente, menor. Las piernas, especialmente los cuádriceps, amortiguan nuestro cuerpo. Las rodillas deben flexionarse ligeramente en cada paso.
  • En bajadas suaves, la zancada se alarga. También aquí es importante un ritmo regular, con paradas de vez en cuando.
  • Si el descenso es muy pronunciado, por contra, los movimientos se hacen más lentos, buscando siempre los mejores apoyos. Se puede zigzaguear para evitar la línea de máxima pendiente. Puede incluso bajarse de lado, frenando con la pierna que vaya por delante.
  • En caso de bajar por nieve, se talonea más, es decir, pisamos clavando el talón de forma exagerada.
  • Si la bajada es destrepando rocas, procurará hacerse de lado o mirando de frente, ayudándose con las manos en los puntos más complicados, y muy despacio.

Bastones

  • Los bastonesEstupenda ayuda para senderistas y montañeros es un bastón (o dos). Los mejores son los telescópicos, que permiten regular su longitud.
  • En llano o subidas suaves, el brazo forma ángulo recto al apoyar el bastón. Para bajar, se alarga entre 5 y 10 cm, para poder apoyarlo por delante y que ayude a la amortiguación del cuerpo.
  • Al atravesar zonas heladas, el bastón es ayuda inmejorable para no caer.
  • Si en algún momento nos cansamos de llevarlo, se pliega y lo transportamos sujeto al portapiolet de la mochila.

Cruce de ríos

  • Cruce de ríosA veces debemos cruzar arroyos o ríos en nuestras rutas. Un pequeño regajo lo salvamos de un salto.
  •  Para cruzar un arroyo debemos buscar algún punto en que se estreche o con piedras intermedias donde pisar.
  • Si el caudal de agua es mayor, puede ser necesario buscar un vado, donde la profundidad sea pequeña, y cruzar quitándonos las botas antes.
  • Si la corriente es fuerte, puede ser incluso necesario asegurar a quien cruza con cuerdas desde las orillas.
Ideas extraídas de http://www.haciendocamino.org

Acerca de pasadavan

Asociación Senderista Fragatino-Cultural PASADAVAN Fraga (Huesca)
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